El sonido grave de las campanas se eleva, llenando el aire con un eco solemne que se extiende por todo el pueblo. Inna camina despacio mientras sube las escaleras del templo. El tono bronceado de las campanas resuena dentro de ella, acompañando el ritmo presuroso de su corazón.
Sabe que a esa hora la misa ha comenzado y que el templo ya debe estar lleno. Tal vez es por ello que no le sorprende estar sola al subir la escalinata.
Al llegar a las puertas de la iglesia, Inna se detiene, respirando