La casa se encuentra llena de vida. Las risas resuenan en el aire, entremezclándose con el sonido de las copas chocando en brindis y las voces celebrando la victoria conseguida.
Sentada en uno de los individuales de la sala, Anastasia observa cómo todos disfrutan el momento, con una sonrisa instala en sus labios al sentir la calidez de la felicidad compartida. Incluso Layeska que no entiende lo que pasa, sonríe feliz ante la alegría que desborda de los mayores.
Ella misma se siente... bien. No e