Al escuchar el nombre del siguiente testigo, el juez asiente, y de inmediato uno de los oficiales de la corte se mueve hacia la puerta lateral donde deben aguardar los testigos a su llamado. Unos segundos de tenso silencio se extienden hasta que la puerta finalmente se abre, y la figura de Alexey Morozov se hace visible.
Su paso se muestra firme, pero su expresión refleja la pesadez de alguien que carga con demasiados secretos. Anastasia no puede evitar mirarlo fijamente, y rápidamente que algo