El sonido de los pesados pasos de Nikolay resuena con un eco ligero a lo largo de todo el pasillo mientras camina con la misma arrogancia de siempre, solo que ese día se siente más presente que nunca, la sonrisa cruel no ha dejado de curvar sus labios desde el día anterior, mostrando a cada segundo su desquiciado gesto de pura soberbia. Sus muñecas se encuentran sujetas por las esposas, pero aquello no parece importarle en lo más mínimo. Su andar es seguro, tranquilo, como si nada de aquello tu