Dmitry camina con paso firme hacia el exterior de la hacienda, quien lo vea y preste atención al ritmo que lleva, podría decir que el pelinegro está casi que, huyendo de algo, o más precisamente de alguien. Mientras sale del porche, sigue repitiéndose a sí mismo una y otra vez que su respuesta es un rotundo "no". La negativa se mantiene en su mente con la misma intensidad con la que Anastasia, no tarda en aparecer a pocos pasos detrás de él, mientras repite insiste en que no ve cuál es la razón