El estrés que tengo, me lleva a desear ir directo hacia un barranco…
Conduzco frustrado, los dos vehículos que antes me resguardaban, ahora me siguen hasta cierto punto.
Llego a casa por la tarde, meto el coche en el garaje y me quedo dentro uno segundo más, salgo y la frustración me lleva a patear la llanta delantera, recostándome sobre la puerta.
Niego ante el enojo, camino hasta la sala de estar, escucho golpecitos en la puerta principal, la abro y Liesel, está esperando.
—¡Holis Meyer! —a