Ya habían pasado tres días desde que Arthur se había marchado con los soldados, y Amalia se sentía un tanto angustiada. Su hijo de igual forma le preguntaba por si su padres estaría bien y cuando regresaría, pero ella no tenía respuesta a esas preguntas. Conocía muy bien a Arthur para saber lo impertinente que puede ser, y lo único que le quedaba hacer era rezar por su regreso.
Amalia se sentó frente a su espejo, la criada peinó con cuidado mientras le comentaba que madres de familias nobles h