Mundo ficciónIniciar sesiónAl ser hija única debía casarse para ascender al trono, pero el hombre modelo y mejor opción que tenía su padre era Arthur Johnson, un hombre que jamás pudo agradarle. Para su padre Arthur era un hombre bondadoso, lleno de buenas ideas que estaban dirigidas al bienestar del reino, pero para Sofía (nuestra protagonista) el era alguien que anhelaba el trono, no tenía confianza en el desde el día que vio ambición en sus ojos mientras miraba el trono. Pero por más que aborreciera a Arthur tuvo que casarse con el, a petición de su padre en sus últimas palabras antes de morir. ¿Lo interesante de esto? Que en la noche de bodas Sofía muere y al siguiente día despierta en el cuerpo de Charlotte Wilkinson. Agradecida de empezar de nuevo lejos de sus responsabilidades con reina, comienza una nueva vida pensando que jamás tendrá que ver a Arthur.... eso quisiera, pero lo que no sabe es que ha despertado en el cuerpo de quien es el amor de vida de Arthur.
Leer másNICK
Eu estava sentado na cadeira de couro italiano do escritório do meu irmão, girando um copo de uísque que custava mais do que o carro da maioria das pessoas, enquanto ele andava de um lado para o outro, gritando ao telefone.
— Preciso ir, Nick — disse Ethan, desligando o celular. — Um motorista bateu o Bentley. Tenho que resolver isso antes que a imprensa descubra. Fica de olho no escritório por dez minutos? A secretária saiu.
— Não sou seu secretário — respondi, imóvel. — Sou o investidor que pagou por tudo isso. E estou achando que a Elite Companions dá mais dor de cabeça do que lucro.
— Só atenda se for emergência. — disse ele, fechando a porta atrás de si.
O silêncio voltou. O silêncio caro e insuportável da minha vida. Aos trinta e dois anos, com bilhões na conta, a vida tinha perdido a cor. Era tudo previsível. Tudo comprável.
Foi então que a linha privada na mesa tocou. A linha dos "clientes VIP".
Olhei com desprezo, mas o tédio é perigoso. Atendi.
— Quem é? — perguntei, impaciente.
— Hã... é da agência? — Uma voz feminina respondeu, à beira de um colapso. — Preciso de um homem. Agora. Para amanhã.
Arqueei uma sobrancelha. Não havia sedução naquela voz. Havia pânico.
— Um homem — repeti, testando o absurdo. — Tem ideia de que horas são?
— Eu não me importo! — Ela gritou. Ninguém gritava comigo desde que eu tinha cinco anos. — Tenho dinheiro. Cartão de crédito. Preciso de alguém que pareça dono do mundo. Que faça meu ex-noivo parecer um manobrista. Alto, bonito e que saiba usar terno. Pago o dobro se ele for convincente.
Um sorriso lento se formou no meu rosto. Dono do mundo. Fazer o ex parecer um manobrista. Aquela mulher não queria um acompanhante. Queria uma arma nuclear para explodir o ego de alguém. Pela primeira vez em meses, achei divertido.
— O dobro? — perguntei, sentindo o gosto da ironia. — Quer alguém pra fingir ser dono do mundo?
— Exatamente.
Olhei meu reflexo na janela. Terno Armani, relógio Patek Philippe. Eu não precisava fingir.
— Interessante... — murmurei. — Esteja no lobby do Hotel Plaza em uma hora. Não se atrase. Odeio atrasos.
Desliguei. Peguei as chaves do Rolls-Royce que Ethan deixava na garagem. Eu não ia mandar um funcionário. Eu mesmo iria. Queria ver a cara da mulher que teve a audácia de gritar comigo.
***
Uma hora depois, entrei no lobby do Plaza.
Ela era a única coisa autêntica naquele mar de fingimento. Parada perto de uma coluna, usava um vestido preto um número menor do que deveria e segurava a bolsa como um escudo. Era linda de uma forma bagunçada. Cabelos castanhos rebeldes, olhos grandes e alertas, e uma boca entreaberta em choque ao me ver.
Ela veio tropeçando nos saltos.
— Você está atrasado trinta segundos — disparou.
Quase ri. A audácia não tinha limites. Antes que eu respondesse, ela enfiou um envelope amassado no bolso do meu paletó.
— Aqui. Metade agora, metade depois.
Toquei o envelope fino. O "dobro" que ela prometeu não pagaria nem meu charuto matinal. Mas aquilo tornou tudo fascinante. Ela achava que podia me comprar com trocados.
— As regras — ela continuou, nervosa. — Seu nome será Ethan. Só fale se falarem com você. Sem toques excessivos. E sem beijo na boca.
Aproximei-me, invadindo o espaço dela. O cheiro de perfume barato e ansiedade era inebriante.
— Primeiro, meu nome é Nick — corrigi, decidindo jogar com as minhas cartas. — Segundo, se quer que acreditem que um homem como eu está com uma mulher como você, faremos do meu jeito.
Vi as pupilas dela dilatarem. Medo? Excitação? Os dois. Inclinei-me para o ouvido dela.
— E terceiro... eu beijo quando eu quiser.
Afastei-me antes que ela rebatesse e sinalizei para o motorista. Entramos no carro. O isolamento acústico nos separou do mundo. Ela relaxou no banco de couro, soltando um suspiro trêmulo, crente de que tinha contratado o melhor profissional da cidade.
— Ok, "Nick" — disse ela, tentando recuperar a pose. — A produção é impecável. Mas sério, quando encontrarmos o Jeffrey, tenta parecer mais... apaixonado. E menos homicida.
Ignorei, checando mensagens no celular. Ela tirou mais dinheiro da bolsa. Um bolo de notas tristes e amassadas.
— Aqui está o resto. Prefiro pagar tudo agora.
Olhei para aquele dinheiro. Aquilo só podia ser o aluguel dela. Ela estava me dando tudo para salvar a própria honra.
— Guarde seus trocados, Katherine — disse eu, rindo do absurdo.
— Como assim? É o contrato.
— Você não tem dinheiro suficiente para pagar nem pela gasolina até o restaurante — respondi, inclinando-me para ela, apreciando o terror em seus olhos. — Mas sabe de uma coisa? Eu estava terrivelmente entediado hoje. E ver você mentir na cara do seu ex parece fascinante.
Apertei o botão do intercomunicador.
— James, leve-nos ao restaurante.
Ela se encolheu, segurando o dinheiro como salvação, achando que eu era um acompanhante caro e perigoso. Mal sabia que a realidade era pior: ela acabava de virar o brinquedo favorito de um homem sem limites. E eu pretendia brincar muito naquela noite.
¿Qué estaba haciendo ese hombre ahí? Esperaba que su repentina aparición se tratara de Arthur y no de la carta que había enviado, porque de ser así, no tendría tiempo para sus juegos. Aunque la forma en que lo mira lo dice todo, además de que está ahí en el campo de entrenamiento y no en el castillo con los demás, su aparición era más que clara. Al ser las cosas así, con toda decisión pasó por su lado ignorando cómo exigía que le diera una explicación.De reojo Wilfred pudo ver un papel en manos de Kyle, debía ser su respuesta nada agraciada para él. ¿Y es que, qué quería realmente este hombre? Había cortado los lazos entre ellos, esta insignificante ruptura no debería ser nada para Kyle, no es como si le importara el que ya no se fueran a acostar más. Porque estaba más que claro que a Kyle le sobraban amantes para atenderlo cada que le plazca, así que uno más o uno menos no hacía la diferencia.Desde la primera vez Kyle le había dicho que no debía haber sentimientos de por medio, que
Ya habían pasado tres días desde que Arthur se había marchado con los soldados, y Amalia se sentía un tanto angustiada. Su hijo de igual forma le preguntaba por si su padres estaría bien y cuando regresaría, pero ella no tenía respuesta a esas preguntas. Conocía muy bien a Arthur para saber lo impertinente que puede ser, y lo único que le quedaba hacer era rezar por su regreso. Amalia se sentó frente a su espejo, la criada peinó con cuidado mientras le comentaba que madres de familias nobles habían traído a sus hijas para que ocuparan el puesto como dama de compañía de la reina. Al parecer los nobles ya sabían que su dama de compañía Estela ya no estaba y ahora buscaban poder poner a sus hijas cerca de la reina, pero Amalia no sabe si debería confiar. Teme que nuevamente su madre esté detrás de esto de alguna forma, por lo que prefería pedirle a Wilfred una exhaustiva investigación de cada señorita. No quería volver a tener otra vigilante de su madre cerca. —Su majestad, la institut
Afuera de la tienda era un campo de batalla, sus soldados peleaban con seguridad. No había rastro de miedo en estos hombres. Arthur no pudo evitar sentirse orgulloso de su batallón, así que con orgullo empuñó la espada y la alzó lanzándose al primer rebelde que se cruzara en su camino. Los soldados a su alrededor lo notaron y pudieron sentirse menos ansiosos y preocupados por saber si su rey seguía con vida. —¡¡ARTHUR!! Charlie gritó con fuerza su nombre mientras montaba su caballo y a su paso cortaba las cabezas de sus enemigos. A pesar de que los ojos de su amigo reflejaban miedo de que le hubiera sucedido algo, sus manos no temblaban al tomar las riendas del caballo y blandir la espada. —¡Estoy vivo!...— Respondió cómo pudo, aún así su amigo lo escuchó y corrió a ayudarlo al verlo rodeado. Con agilidad Charlie degolló a tres y el restante fue asesinado por Arthur. Ambos se dieron la mano y sonrieron antes de alejarse y seguir peleando. —¡Soldados de Neria y Garbet, esta noch
Los soldados descansan sobre el pasto, encienden un fogata, algunos atan los caballos a los árboles y les dan de beber. Él campamento se divide en dos, los pertenecientes del reino de Neria y los del reino de Garbet. Aunque hablaban entre ellos marcaban las distancias, era claro que son aliados, pero creían que así era mejor. En una tienda de acampar grande alumbrada por una lámpara estaban Charlie y Arthur hablando sobre el encuentro que él tendría con un viejo conocido. Un amigo de la infancia que hoy en día también había decidido apoyar a los rebeldes. Esta banda se originó luego de que él rey Francis luchara contra su tío que intentaba usurpar el trono. Dada la victoria del difunto rey, no faltaron los que no estuvieron de acuerdo y se opusieron e intentaron más adelante matarlo, pero siempre hubo una fuerza mayor que lo protegió contra toda mala intención, nadie sabía cómo lograba salvarse incluso de su más fiel servidor, pero se había vuelto de alguna manera de una forma intoc





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