La casa de campo que Olegda y Andrés habían elegido para su retiro apartado estaba enclavada en medio de un frondoso bosque, lejos de las miradas indiscretas de la ciudad. Con su ubicación oculta y su estricta seguridad, proporcionó el santuario perfecto para que la pareja escapara de las sombras de su pasado y disfrutara de la calidez de su amor.
Mientras se instalaban en el sereno entorno, Olegda y Andrés sintieron una sensación de paz que no habían experimentado en mucho tiempo. El estrés y