La tensión en el restaurante de carretera era palpable cuando los agentes de policía identificaron a Hills y se prepararon para su arresto. Hills, ajeno a la vigilancia, se dirigió tranquilamente al baño. Los oficiales se comunicaban en voz baja, planificando cada movimiento con precisión. Uno de ellos se acercó discretamente a la puerta del baño, mientras los otros se dispersaban estratégicamente por el local, asegurándose de que no tuviera ninguna vía de escape.
Cuando Hills salió del baño,