••Narra Maximilian••
La reunión había durado más de lo previsto.
El hombre frente a mí era uno de los pocos en los que confiaba. No porque fuera leal, sino porque sus intereses se alineaban con los míos. Y en este negocio, eso era más valioso que cualquier juramento de amistad.
—La próxima semana —dije, apoyando los codos sobre la mesa de mi escritorio. Estaba en la oficina de mi empresa, el último piso, donde podía la ciudad desde los ventanales, todo lo que sería mío—. El lunes, al medio