Omar hizo una mueca. “¿Él sabe que te gusta?”.
Yo me detuve y me quedé mirándolo asustada.
Omar se rio. “Es difícil no darse cuenta, pero al parecer él no lo sabe”.
“No. Y te pido que no digas nada por favor, no quiero perder su amistad, como vez él no me ve más que como su amiga”. Dije eso haciendo una mueca con mi boca amarga.
El entendió dejando el tema y seguimos caminando hasta que llegamos a un local, se detuvo y me preguntó. “¿Quieres un helado?”.
Yo lo observe algo incómoda por nue