Lili se apretaba el pecho y estaba muy agitada, el chofer la miraba desde el espejo retrovisor. “¿Está bien señora?”.
Ella levantó la vista asintiendo. “Si, vamos a casa”. El chofer entendió y no dijo más, al llegar Lili agradeció bajando del auto, en la entrada la esperaba Omar tenía sus manos en los bolsillos del pantalón y estaba serio.
Lili llegó hasta él tratando de calmarse. “Volví”.
Omar sonrió. Vamos a descansar es tarde”.
Lili asintió y entró, los niños ya estaban dormidos. Ella se