GRECO
A veces uno piensa que no se puede odiar mas a una persona, pero cuando escuchas cosas como estas, sientes que el odio no tiene limites.
—Mi esposa dio a luz justo cuando se inició la última batalla con nuestra manada donde ustedes fueron los victoriosos.
Me cuentan el padre de mi esposa. Lo recuerdo bien porque participe en ella.
—Era solo una recién nacida—digo y el hombre asiente.
No lo puedo creer que ella naciera justo en ese momento cuando nosotros atacábamos.
—Verá, en medio