Mundo de ficçãoIniciar sessãoDespués del recorrido por la nueva empresa, hemos regresado a nuestra casa. El timbre de la puerta suena para nuestra sorpresa. Es de noche y no esperamos visitas, ni mucho menos deseamos recibirlas. Leonard se levanta para ir a ver de quién se trata por la cámara de seguridad.
—Clío, amor, tienes que venir —lo escucho desde la puerta. —¿Para qué, amor? —pregunto perezosamente desde el sofá, donde






