Jordano hizo lo posible para sacar a Soledad de la casa de David, si bien ella reía y cuidaba de la niña llevaba una semana sin salir, con una sonrisa y dispuesto a negociar se dirigió a la casa de David, buscó a Soledad y le encontró con la bebé en sus brazos tomando sol en el patio, se saludaron efusivos y pasaron a la sala.
—¿Qué te parece si vas a dar una vuelta? creo que debes ir a dar un paseo con Iris, es más de una semana que no vas a los establos.
Soledad evitó encontrarse con los ojos de Jordano.
—Tengo que cuidar a mi bebé.
Jordano insistía ofreciendo quedarse con la niña mientras ella salía, ella con la mirada apagada se negó, aún tenía el yeso en el brazo además pensar en los establos sin la presencia de Gustavo y David la llenó de amargura y la conversación terminó con el desbordado llanto de Soledad.
Las lágrimas de Soledad brotaron sin parar Jordano la abrazó, y acompañó hasta que llevada del cansancio se durmió. Acomodó a la niña en la cuna y fue por Claudia para que