Los cuatro regresaron a la casa y pusieron en marcha el plan de Andrea, movieron un par de cámaras, reubicaron unos cuantos adornos y proyectaron el la sala vacía la pantalla verde, luego ubicaciones, terminales y códigos que Andrea iba colocando con agilidad en el teclado, saltaban a una pantalla llena de números y letras que solamente ella podía entender, esperaron un rato y visualizaron la magia de la tecnología sin siquiera salir del cuarto. Con los resultados ante sus ojos respiraron alivi