La joven Isabella y su padre invitaron a los vecinos para organizar un funeral digno de Raúl, Ángel observaba mientras Saúl e Isabella reacomodaron las mesas del local y colocaron las sillas en fila, cuando terminaron Isabella tiró de la camisa de Saúl suavemente, con su sonrisa y mirada fija en Saúl se acercó y le dijo casi en un susurro.
—¿Te quedarás después del homenaje a la señora Diana y su esposo?
Saúl miró a Isabella, su cara sudada y sus manos finas, en su piel la mezcla de juventud y belleza a la vez marcada por el trabajo arduo toda ella era una obra de arte. Una vez volvió a la realidad que lo rodeaba contestó.
—No me voy a quedar, quiero que vengas conmigo a la ciudad, tú sabes mejor que nadie lo que falta aquí, tengo algunos conocidos eso nos puede ayudar, vamos tú como representante de tu gente y pedimos que las autoridades hagan por el pueblo algo decente que cubra sus necesidades.
Isabella lo miró con una mezcla de emociones, tenía frente a ella una oportunidad para s