El último adiós
En el establo, Soledad, con las manos temblando, sostenía la inyección que terminaría con el sufrimiento de Alex.
Raúl, Diana y Saúl volvieron a entrar. Soledad, llena de dolor, les dijo que ya no iría a ningún lado, ella se quedaría en la finca hasta el día de la boda. Ella les convenció de que no tenían nada por qué preocuparse. Ellos lo aceptaron y se fueron, no sin antes decirle que regresarían un día antes de la boda para llevarla de regreso a su hogar.
Salieron dejándo