Ángel se despertó pensando en la diferencia abismal qué existía entre la capital y el pequeño pueblo, miró la otra cama vacía, se dirigió a la ventana, la oscuridad rota apenas por unas titilantes farolas, la plaza seguía vacía a lo lejos cambiando la sencilla estructura del pueblo se levantaban las estructuras modernas del crematorio y la morgue, el resoplido que salió por sus fosas nasales fue en protesta por un obra moderna como un crematorio en un pueblo en el que faltaba mucho, para Ángel el crematorio representaba el somnífero que mantenía dormido al pueblo, la vialidad era deficiente, la educación impartida en unas aulas que parecían salidas de una película de terror, y el discurso político en la ciudad decía: —Estamos llevando la modernidad a los pueblos— Recordó a Saúl y decidió ir a buscarlo, perdido en su análisis bajó dos gradas con cansancio en cada paso, escuchó las voces de la joven y Saúl, continuó uno a uno hasta terminar las gradas, al llegar al último escalón vió a