Saúl estaba acorralado, pero no iba a dejarse ganar, esperó en la sala el regreso de su madre y reclamó nuevamente su lugar.
—Buenas noches madre —saludo desde la penumbra, Graciela se sobresaltó —person mamá no fue mi intención asustarte—comentó con una sonrisa dibujada en su rostro
—Qué considerado me esperaste despierto.
Saúl se puso de pie, encendió las luces, se acomodó en el sofá e instó a su madre a hacer lo mismo.
—Ya que jugaste tus cartas déjame jugar las mías.
Graciela entendió a dó