El motor de la camioneta bramaba, Andrea empezó a esperarse, las manos le temblaban, empezó a sudar frío, Yoli salió con un vaso de té.
—Niña bebe un poco de té, vas a sentirte mejor.
Andrea la miró con cariño y acarició sus manos
—Gracias Yoli, te voy a extrañar.
Yoli asintió con la cabeza.
—ya mi niña no pienses en cosas tristes, seguro vas a volver créeme.
—No le he dicho que me voy.
—Mi niña no hace falta adivinar, el alboroto tuyo y de tu novio, son obvios.
Andrea movió la cabeza, ib