El motor de la camioneta bramaba, Andrea empezó a esperarse, las manos le temblaban, empezó a sudar frío, Yoli salió con un vaso de té.
—Niña bebe un poco de té, vas a sentirte mejor.
Andrea la miró con cariño y acarició sus manos
—Gracias Yoli, te voy a extrañar.
Yoli asintió con la cabeza.
—ya mi niña no pienses en cosas tristes, seguro vas a volver créeme.
—No le he dicho que me voy.
—Mi niña no hace falta adivinar, el alboroto tuyo y de tu novio, son obvios.
Andrea movió la cabeza, iba a preguntar algo más pero escuchó el relinchar de los caballos acercándose, agradeció a Yoli, bajó de la camioneta y la abrazó. Jordano llegó con la niña, Soledad iba a tras y los caballos irrumpieron también en el patio, William el entrenador les seguía atrás, sin darle importancia a los caballos, se despidieron de Yoli, Andrea cedió a Jordano el lugar del conductor, subió al auto y se sentó a su lado abrió la ventana, no se sentía bien pero no había tiempo que perder, Soledad con la niña dor