Saúl en el coche, después de pensar un poco, decidió volver al hotel. Hizo el recorrido con lentitud para acomodar sus ideas.
Al llegar a la habitación encontró a Sandra dormida. Quiso despertarla para confrontar su cuestionable comportamiento, pero un mensaje llegó a su teléfono. Era un video enviado por Jordano. Al abrir el video, lo miró una y otra vez. Pensó entonces que se preocupó de Soledad sin motivo.
—¿Son demasiado interesantes los videos que te mandan de Soledad? ¿O ya te arrepentiste de dejarla?
Las ideas de Sandra estaban nubladas por la rabia y los celos.
—Mejor dime tú, ¿te gustó besar a Esteban? También tengo ese beso en video, ¿quieres que lo ponga?
Para Sandra la habitación se volvió helada, el corazón le empezó a latir más rápido, intentó defenderse, sin saber de dónde sacó esa información.
—Yo no besé a Esteban, fue él quien me besó.
—El video que tengo dice otra cosa, me parece que lo disfrutaste. Ahora recoge tus cosas y lárgate.
Sandra se aferró