En el parqueadero, Esteban se dirigía a su auto para irse. Saúl se acercó a él, lo tomó del hombro e hizo que girara para estamparle el puño en la cara.
—¡Cabr#n, hijo de pu74, perro traicionero! ¿Te atreviste a atacarme por la espalda? —dijo antes de devolver el golpe.
Saúl sacudió la mano y volvió a empuñar sus dedos antes que pueda volver a golpear a Esteban recibió otro golpe
—Tocaste lo que es mío —respondió, agarrándose del barandal para no caer.
Esteban le agarró la camisa con la intenci