La luz del atardecer bañaba los rascacielos del Grupo Valderrama con un intenso color naranja ardiente.
En la sala de juntas, Valentina seguía contemplando la maqueta de la Fundación Internacional Morales-Valderrama con los ojos llenos de lágrimas.
El abrazo de Sebastián se sentía firme y seguro, como un bastión que la protegía de todas las tormentas que habían azotado sus vidas.
¿Hablas en serio, Sebastián? ¿Construir una fundación de esta magnitud en El Retiro? preguntó Valentina, con la vo