Los rayos del sol matutino en Bogotá se reflejaban sobre la superficie de granito de la encimera de la cocina en la residencia Valderrama.
El ambiente era mucho más tranquilo en comparación con el bullicio de la fiesta de bautizo del día anterior. Sin embargo, esa mañana emanaba de Valentina una energía distinta.
Ya no llevaba vestidos de seda ni joyas costosas; estaba de pie frente a un pequeño espejo en el pasillo, acomodándose el cuello de su uniforme quirúrgico azul marino, que hacía tiem