La respiración de Valentina sentía como fuego quemando sus pulmones. Cada paso que daba sobre el terreno rocoso de la Sierra Nevada enviaba oleadas de dolor agudo hacia su útero.
Sin embargo, no se detuvo. Detrás de ella, Mateo continuaba disparando para cubrir su retirada, creando una barrera de sonido y pólvora entre ellos y las fuerzas de Nova-Life lideradas por Isabella.
¡Señora, ya casi estamos! ¡El viejo búnker está tras aquel claro de pinos! gritó Mateo, con la voz ronca por el humo.
Va