El aire de la costa de Galicia no ha cambiado desde que Valentina puso un pie allí hace seis meses; siempre se siente como una mezcla entre la libertad fría y la soledad salada.
En una pequeña clínica comunitaria situada en las afueras de Vigo, Valentina ahora conocida como Elena ordenaba su estetoscopio.
Han pasado seis meses desde la dramática huida de Bogotá. El tiempo se ha convertido en un remedio amargo pero eficaz.
La herida de su abdomen ya no es más que una fina línea pálida, pero la