El frío de las paredes del hospital calaba hasta los huesos de Sebastián. Tras el duro rechazo de Valentina, permanecía inmóvil frente a la puerta de la UCI, contemplando su propio reflejo destrozado en el cristal.
Sin embargo, bajo esa apariencia destrozada, la rabia comenzaba a cristalizarse en un plan sistemático de venganza.
Señor, Don Alejandro lo espera en la sala de juntas del piso superior susurró su secretaria con voz temblorosa.
Ha traído a todos los principales accionistas. Quieren