Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunos secretos están tan bien guardados que robarlos es la única opción.
La sala de estrategias del ala privada de la residencia Moretti había adquirido el aspecto de un centro de operaciones militares. Laurent desplegaba mapas digitales sobre la mesa holográfica mientras Marcus verificaba equipos de comunicación encriptada. Samuel, recién llegado de Londres, revisaba documentos con la meticulosidad de quien sabe que un solo error puede costar vidas.
—La gala benéfica comienza a las veinte horas —informó Laurent, ampliando la imagen del edificio bancario—. Tendremos una ventana de exactamente tres horas antes de que el sistema de seguridad complete su ciclo de rotación.
Camila observaba desde el umbral, invisible para los hombres concentrados en su planificación. Había escuchado suficiente. La bóveda en Copenhague contenía las respuestas sobre In







