Mundo ficciónIniciar sesiónLos escandinavos no perdonan ofensas públicas—las cobran con hielo en las venas y fuego en las manos.
Marcus había visto muchos tipos de amenazas a lo largo de su carrera. Las había clasificado mentalmente en categorías: las explosivas, que llegaban con gritos y violencia inmediata; las calculadas, envueltas en legalidad y poder económico; y las más peligrosas de todas, aquellas pronunciadas con una sonrisa que nunca alcanzaba los ojos. Ingrid Sørensen pertenecía a esta última categoría, y mientras la observaba caminar por el pasillo del ala diplomática con la elegancia de quien sabía que el mundo se doblegaba ante su apellido, Marcus sintió ese hormigueo familiar en la nuca que siempre precedía al verdadero peligro.
—Señor Laurent —la voz de Ingrid era como cristal sobre hielo, perfectamente modulada, sin rastro del acento escandinavo que ocasiona







