Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl terror no es perder lo que tienes, sino perder lo que apenas empezabas a imaginar.
Camila corrió por los pasillos del Hospital San Rafael con el corazón desbocado, sus tacones resonando contra el mármol pulido mientras seguía las indicaciones que Laurent le había gritado por teléfono entre sollozos contenidos. Catalina. Su hermana. La palabra "hemorragia" seguía martilleando en su cabeza como una sentencia de muerte.
La encontró en la habitación 314, conectada a monitores que emitían pitidos constantes y tranquilizadores. Laurent estaba sentado junto a la cama, sosteniendo la mano de Catalina con una delicadeza que contrastaba brutalmente con la desesperación grabada en cada línea de su rostro. Su cabello rubio, siempre impecablemente peinado, caía desordenado sobre su frente, y sus ojos azules estaban enrojecidos por las lágrimas que se negaba a derramar completamente.







