Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos reyes no negocian por amor, sino por legado.
El despacho del Rey Philippe irradiaba una solemnidad que trascendía lo ceremonial. Las paredes forradas en terciopelo borgoña enmarcaban siglos de historia dinástica, mientras que el aroma del cuero añejo y la cera de abeja creaba una atmósfera donde cada palabra pronunciada parecía grabarse en piedra. Catalina permanecía sentada en el borde de la silla tapizada, sus manos entrelazadas so







