Mundo ficciónIniciar sesiónLa victoria sabe a cenizas cuando has perdido todo lo que importaba mientras peleabas.
Camila observaba a través de la ventana del despacho de su abogado mientras firmaba los documentos que la convertían oficialmente en una mujer libre, aunque la palabra "libre" sonara vacía cuando venía acompañada de tantas restricciones. No podía salir del país. Debía reportarse semanalmente con las autoridades. Su pasaporte permanecería retenido indefinidamente. La libertad condicional era un oxímoron cruel, una cadena dorada que la mantenía atada a una realidad que ya no reconocía.
—Las condiciones son estrictas pero justas, considerando las circunstancias —explicaba el abogado, un hombre de mediana edad cuya voz monótona sugería que había pronunciado esas mismas palabras cientos de veces antes—. Interpol ha sido generoso al permitir que tanto usted como su her







