Mundo ficciónIniciar sesiónGeorge tuvo que salir del edificio y lo primero que vio fue la terraza aledaña a la sala de juntas.
Recostó sus manos en el barandal y respiró profundo. Tenía que calmarse.
Elevó su rostro al sol, dejó que le bañaran sus rayos y respiró, una y otra vez, para calmarse un poco, relajar los músculos, liberar tensión.
Llevaba consigo una serie de sentimientos que le incomodaban, pero el problema no radicaba en sentirlos, sino por quién los sentía. Muchos pensaban que su vi







