Era la 01:00 de la mañana cuando Lenis revisaba su email institucional (el único que poseía, ya que tuvo que cerrar el suyo por recomendación de Sias), viendo algunos asuntos pendientes a realizar.
Ya era viernes, tres días transcurrieron desde la audiencia.
Uno de los correos electrónicos llamó su atención. Provenía de una organización benéfica y de inmediato la secretaria supo de quién se trataba.
George se daba una ducha. Ambos tenían el reloj mental cambiado. Por culpa de haber dormido ha