Lenis se despertó sintiendo un cansancio que parecía irreparable. Sin embargo, en cuando abrió los ojos y enfocó la visión sin tan siquiera mover la cabeza y divisó a quién tenía al lado suyo, su cuerpo empezó a cobrar vida.
Ella sonrió, mientras George la estaba contemplando.
Él alzó la mano y tocó su nariz, haciendo que ella apretara los párpados y cubriera un poco su cara con la sábana, como si de repente sintiera una pena gigante.
El abogado le descubrió el rostro con delicadeza.
—No hag