Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa secretaria de la corporación de Maximiliano Bastidas presionó el botón de respuesta a una llamada entrante desde la oficina de su jefe.
—¿Lenis?
—Dígame, señor.
—Necesito que… —Maximiliano se detuvo en seco y bufó. Puso cara de aburrimiento—. ¿En serio?
Max escuchó una risa suave que le indicaba que ella bromeaba con él.
Lenis había llegado temprano ese viernes al trabajo, al igual que el día anterior. La reunión acostumbrada de los jueves resultó se







