Nathaniel seguía con su atractivo rostro inexpresivo, el miraba fijamente a su asistente de tez morena clara, cabello negro, color de ojos miel, y uno ochenta y tres de estatura que lo miraba fijamente también a él, dos hombres valientes que se sostenían la mirada
El gran CEO pudo ver cómo los ojos de Emilio cobraban vida, era un brillo en su mirada que no le había visto en toda la mañana y parte de la tarde que llevaban trabajando juntos
— ¿Qué dices? ¿te gustaría pertenecer a la mafia griega