En la mansión Diamantis, el mayordomo Stabros se encargó de despedir a las dos mucamas y contratar a otras dos nuevas, les estaba explicando sus tareas cuando Romina salió de su habitación
— Señora Diamantis, ¿tuvo un buen descanso? — preguntó el hombre asiendo una leve reverencia
— Creo que sí, estaba demasiado agotada, tu jefe me tiene sin energías, Stabros ya te he dicho que no seas demasiado formal conmigo, muero de hambre, iré a la cocina a prepararme algo para comer
— ¿Prepararse algo ha