CRHIS.
Aura no dice una sola palabra. Sus ojos se empañan por un segundo antes de que la frialdad los recubra como una capa de hielo. Se da la vuelta con una dignidad que me deja helado y sale disparada del despacho.
—Christopher, querido, deberías controlar mejor a tus visitas —suelta Angélica con una sonrisa de satisfacción—. Esa chica no aguanta la presión del mundo real.
—Lárgate. ¡Lárgate ahora! —le rudo, con una voz que hace que su sonrisa desaparezca de golpe.
No lo pienso. Mis pies se m