APAGON.
CRHIS..
El eco de nuestros jadeos se va apagando, dejando tras de sí un silencio denso, cargado del olor a sudor, piel y ese rastro almizclado y metálico que solo deja el sexo desenfrenado. Mi oficina, el templo de mi control, huele ahora a la rendición de ambos.
La ayudo a bajar del escritorio con una lentitud que roza la ternura, aunque mis manos aún tiemblan por la adrenalina. No puedo dejar de mirarla. Aura tiene el cabello revuelto, los labios hinchados y esa mirada líquida que solo aparec