Las palabras de Rowan aún resonaban en mi cabeza cuando salí del salón. "Que quiero estar contigo. De verdad."
Había sido tan sincero, tan vulnerable, que sentí que el corazón se me partía y se reconstruía al mismo tiempo. Después de meses de dudas, de secretos, de miedos, finalmente estábamos diciendo lo que sentíamos.
Pero la vida, como siempre, tenía otros planes.
Esa misma tarde, mientras los niños jugaban en el jardín, Rowan apareció con el rostro tenso y un sobre blanco en la mano.
—Vanes