Creo que ni ella ni yo podíamos espera a estar solos en nuestro cuarto, y es que, si bien la cena con sus padres ha sido increíble, yo solo quería poder besarla como lo estoy haciendo ahora en nuestro cuarto. Caemos en nuestra cama en medio de nuestra guerra de besos y caricias, cuando de pronto caigo en cuenta de que tal vez esto no sea lo correcto.
—Espera —le pido separándonos un poco y acaricio su rostro con ternura.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué te detienes? ¿Por mis padres? —me pregunta frustrad