La música en el yate está a todo lo que da el volumen, no hay un rincón del lujoso barco donde no esté resonando mientras las risas y los gritos de los invitados llenan el aire cálido de la noche. El ambiente es vibrante, caótico, cargado de esa energía que solo el exceso del dinero puede brindar. Desde una esquina, Leonardo observa todo con sus ojos oscuros y alerta, pero su principal enfoque es Thalía. La rubia se encuentra en el centro de la pista, bebiendo sin control, una copa de licor tra