Al entrar en la casa, Thalia no puede evitar notar las maletas cuidadosamente alineadas junto a la entrada. Un suspiro ligero se escapa de los labios de Thalia mientras se detiene un momento frente a ellas, sabe bien lo que esas maltas significan. Al levantar la vista, ve a Donatella cruzando el salón con esa aura tan dominante que la caracteriza.
—¿Te vas otra vez? —pregunta, tratando de sonar desinteresada, pero con un deje de genuino interés en su voz.
—Estaré fuera por seis meses. Es por ne