Cassian
Despierto en el mismo segundo en que el vínculo cambia.
No es el niño.
No es Génesis.
Es algo que se engancha a los dos como una garra invisible.
Abro los ojos y ya estoy incorporándome antes de entenderlo del todo. La habitación sigue envuelta en sombras suaves, con la chimenea reducida a brasas y el aire todavía cargado con el olor de Génesis, de nuestra piel mezclada, del calor reciente entre las sábanas. Ella también despierta, alarmada, el pulso disparándose bajo mi mano antes incl