Cuando el miembro de Martin se quedo flacido, se apartó de mí y se puso de pie, poniendose otra vez los boxer sentándose a mi lado acariciando mis mejillas, mientras me miraba
— Eres preciosa Katia, lastima que nos hayamos conocido así y no cuando yo buscaba una verdadera mujer — me dijo
— ¿Que me has pinchado Martin? — conseguí preguntarle
— Un sedante flojo, pero porque tu me has obligado, si quisieras tú, no te tendría que pinchar más, me gustas mucho Katia y eso que nada más estas dos dias