Tan pronto como salen del centro comercial, el frío vuelve a recibirlas, pero a diferencia de antes, ahora ya no les resulta tan incómodo. Siena ajusta el abrigo para evitar el paso del aire frío, mientras escucha a Helena y America hablar al mismo tiempo, comentando sus compras, criticando precios “ridículamente altos” por la fecha festiva y presumiendo, sin revelar demasiado, lo bien que creen haberlo hecho con la elección de sus regalos.
—No pienso decir nada sobre mi regalo —advierte Helena