#74
El automóvil negro se detiene frente al comando policial del pueblo bajo la atención de los oficiales y de los transeuntes que lo reconocen de inmediato. Cuando el motor se apaga, durante un segundo, el silencio que queda, parece cargarse de una expectativa incómoda. La primera puerta en abrirse es la del copiloto. Lord Alistair desciende con la elegancia sobria que lo caracteriza, el porte recto, el rostro sereno, aunque sus ojos grises revelan una tensión y rabia contenida. Del lado del